dilluns, 6 d’octubre de 2008


¿TERRORISTAS O ANTIFASCISTAS?

27 de septiembre de 1975: los últimos fusilados del franquismo


Álvaro Fernández Alonso, ex-preso político


El pasado 27 de septiembre se celebró en lo que queda de la cárcel de Carabanchel –lugar emblemático de represión y lucha contra el fascismo- un acto de solidaridad con los expresos y represaliados del franquismo, y contra los intereses especulativos del Ministerio del Interior y el Ayuntamiento de Madrid, para arrasar este símbolo de la memoria histórica.

33 años atrás, en la madrugada de ese mismo día, Baena Alonso, García Sanz y Sánchez Bravo, militantes del PCE (m-l) y del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), salían de Carabanchel hacia el polígono de tiro de El Goloso; Paredes Manot “Txiki”, militante de la antifascista ETA, de La Modelo de Barcelona hacia Cerdanyola del Vallés, y Otaegui, también militante de ETA, de la celda de la cárcel de Burgos, para ser fusilados, todos ellos, por las fuerzas represivas de la dictadura. Y los amnistiados el 26 de septiembre de 1975: Blanco Chivite, Mayoral Rueda, Sierra Alonso y Fernández Tovar, continuaban en “celdas especiales”, vestidos con el mono azul de los condenados a muerte.

La decisión fue tomada (el llamado “enterado”) en un consejo de ministros, en el que –según cronistas de la época- por primera vez Franco pidió el pronunciamiento de todos los ministros y solamente Castiella, al parecer por las repercusiones internacionales –como así fue-, puso algunas objeciones. Un mes y medio después, el dictador fascista, moría: 20 de Noviembre de 1975.

Más allá de las informaciones y campañas de numerosas asociaciones de la memoria histórica y de páginas digitales, antifascistas y republicanas todas ellas, el silencio oficial y oficioso han sido, 33 años después de los asesinatos, la nota predominante de este-otro 27 de septiembre.

En la convocatoria del acto celebrado en la emblemática cárcel de Carabanchel, promovido por la AA.VV. del distrito y otras entidades, para salvar de la piqueta al menos el panóptico, como homenaje a presos políticos y sociales -quienes la construyeron y durante más de treinta años pasaron por su galerías, altas y bajas-, sí se hacía una referencia explícita a “los fusilado el 27 de septiembre de 1975”, con nombres y apellidos.

Es curioso, sin embargo, que algunos de los relevantes ex-presos que intervinieron, estando internados en esas fechas en Carabanchel, no recordaran -es lo que me consta por la crónicas aparecidas- lo que 33 años antes habían pasado en una madrugada singularmente gris, como el plomo de las balas que segó la vida de cinco jóvenes antifranquistas en Madrid, Burgos y Cerdanyola del Vallés.

¿Omisión interesada? ¿Desmemoria políticamente correcta? Me comentaban hace un par de años, unos buenos amigos –ex militantes del PCE (m-l) y del FRAP, como yo mismo- la presión ejercida por la dirigencia del entonces PCE, sobre los abogados defensores de los antifranquistas, para que no representaran a “esos terroristas”. Lo sabía. Pero las pruebas aportadas, eran irrefutables. Hay escritos y afirmaciones públicas y clandestinas que equiparaban ya –menuda premonición- con terrorismo político, a la resistencia y autodefensa armada contra la violenta fase represiva del franquismo, iniciada en 1973. Y esta contradicción entre “lo políticamente correcto, o no”, que tratada así puede parecer banal, marcó treinta años de lucha contra la dictadura fascista, y forma parte de un debate de carácter universal omnipresente.

Y quienes en 1975 agredieron conscientemente, política y materialmente, a los fusilados del 27 de septiembre, se preparaban ya, que no quepa la menor duda, a sentarse con los verdugos de sus asesinados, los de todos, para llevar a cabo la”operación transición”. Operación, cuyo nervio central fue la “instauración del modelo de impunidad español de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el fascismo español”, mediante la “ley de amnistía de 1977”. Y si los cooptados para dar el visto bueno, salvo unos flecos de aquí o de allá, no tuvieron complejos en unirse al complot de la transición, avalada por la CIA y la socialdemocracia europea, pestañearon lo justo, ante los 100 muertos y pico que costó dicha operación.

Y más aún, asistieron impertérritos a que se votara una constitución, escasamente democrática, continuista del franquismo, y con los partidos republicanos, de aquel entonces, ilegalizados. Llegando, en el colmo de la desmesura, a defender la bandera fascista-monárquica, incluso violentamente, contra los republicanos.

Antifascistas sí. Terroristas no. Eso era, y son, los asesinados del 27 de septiembre de 1975. Como los del 36 al 75-77-78…Hay una fórmula, quizá grandilocuente, pero, a mi juicio, apropiada ante tanto despropósito:
¡Verdad, Justicia y Reparación! ¡Respeto y honor a las víctimas del fascismo español!

NOTA: El Col·lectiu Republicà del Baix Llobregat subscriu els termes de l'article, al considerar la legitimitat de les diferents formes de resistència i lluita, inclosa l'armada, contra la violència feixista nascuda del cop militar de 1936 i els 40 anys següents. És per això que reivindiquem Memòria i Justícia per a les dones i els homes antifeixistes i republicans que, més enllà de les seves conviccions ideològiques, polítiques i les seves formes de resistència, van lluitar i van arribar a donar la seva vida per la Llibertat i la Justícia.